¿Cuánto vale nuestro tiempo?
May 04, 2026
¿Cuánto vale nuestro tiempo?
Hace unos días, repasando los pagos de la tarjeta donde tengo la mayoría de mis suscripciones, me quedé mirando la cifra mensual entre Spotify, Netflix, HBO, Movistar, Amazon Prime... y me pareció bárbara.
Luego me puse a calcular el uso real que le doy. Un capítulo de serie al día (unos 40 minutos), alguna película los fines de semana —aunque siempre preferiré el cine de verdad— y poco más. A ver, no está mal para lo que cuesta. Mis hijas le sacan bastante más partido que yo, eso sí.
Pero donde realmente se me fue la cabeza fue al revisar las métricas de uso del teléfono en las redes sociales.
Las horas en redes... mejor no las cuento en voz alta.
El negocio que no ves
Ya sabes lo que se dice: si no pagas por el producto, tú eres el producto.
Y lo curioso —o lo siniestro, según como se mire— es que las plataformas que más tiempo me roban son precisamente las "gratuitas". Las que me conectan con el mundo. Las que teóricamente uso para estar al día, para relacionarme, para compartir.
El problema es que eso de "relacionarme" cada vez se parece menos a la realidad.
Mi agenda saca humo a diario. Tengo mil temas en marcha entre Vivendex, proyectos nuevos, formaciones, familia... Y aun así, cuando miro las horas que he pasado en Instagram o en LinkedIn, me parece escandaloso. No por el volumen en sí, sino por lo que obtengo a cambio.
Porque ya hace tiempo que casi no veo nada de la gente que me importa. El algoritmo me muestra anuncios (cada vez más), contenido de cuentas que no sigo (cada vez más), y los posts de mis amigos de verdad... brillan por su ausencia.
El efecto secundario que no calculamos
Y esto tiene un coste que va más allá del tiempo.
Están los efectos en la salud mental, especialmente en los jóvenes —y no tan jóvenes—. El diseño adictivo. La comparación constante. Los likes como validación. El scroll infinito que no lleva a ningún sitio.
Pero hay otro efecto que me preocupa igual o más: la pérdida de autenticidad.
Todos hemos convertido nuestras redes en escaparates. Yo el primero. Publico contenido, comparto cosas del sector, intento aportar valor... pero seré honesto: también estoy vendiendo. Siempre. De una forma u otra.
Y eso acaba afectando a la calidad de las relaciones. Porque cuando todo el mundo está en modo "personal branding", es difícil saber cuándo alguien te habla de verdad y cuándo te está haciendo un funnel.
Una idea loca (o no tanto)
Llevo un tiempo dándole vueltas a algo.
¿Y si existiera una red social de pago? No digo cara: algo así como 5€ al mes. Lo suficiente para que el modelo de negocio no dependiera de vender tu atención al mejor postor.
Una red donde tus contactos fueran de verdad. Donde los amigos fueran amigos. Sin likes, sin métricas que alimentan el ego, sin algoritmos que deciden qué ves y qué no. Donde la gente compartiera porque quiere compartir, no porque necesita alcance orgánico.
Sé que suena utópico. Sé que la fricción del pago ahuyentaría a mucha gente. Pero también sé que hay algo roto en el modelo actual, y que alguien, en algún momento, va a intentar arreglarlo.
¿Pagarías 5€ al mes por eso? ¿O preferimos seguir siendo el producto de forma gratuita?
Yo tengo mi respuesta. Pero me interesa mucho más la tuya.
Cuéntame.